La palomita de Manu Ginóbili en Atenas 2004: el inicio del camino al oro

En 2004 Argentina ganó la medalla de oro en Básquet Masculino en los Juegos Olímpicos de Atenas y protagonizó uno de los hitos más importantes del deporte nacional. Pero aquella campaña, que finalizó con la coronación de gloria, estuvo repleta de mística desde su inició.
El 15 de agosto de 2004, la Selección Argentina comenzó su camino hacia el oro con una jugada que quedó para siempre en la historia: la palomita de Manu Ginóbili.
Argentina vs. Serbia y Montenegro en Atenas 2004
Argentina integró el grupo A, o "grupo de la muerte", junto a Serbia y Montenegro, España, Italia, China y Nueva Zelanda.
En su debut enfrentó a Serbia y Montenegro, el país que continuaba a Yugoslavia y uno de los grandes candidatos del torneo. Además, llegaba como vigente campeón mundial después de haber derrotado a Argentina en la polémica final del Mundial de Indianápolis 2002.
El equipo dirigido por Rubén Magnano tuvo un primer cuarto sobresaliente. Ginóbili anotó 17 puntos, incluyendo un 4/4 en triples, y Argentina cerró el período con una ventaja de 12 puntos (27-15). Diferencia que mantuvo hasta el descanso (49-39).
Sin embargo, Serbia y Montenegro reaccionó después del entretiempo y consiguió pasar al frente antes del último cuarto (61-63).
Un final agónico
Desde ese momento, ninguno de los dos equipos logró sacar una diferencia considerable. A falta de 2 minutos y 33 segundos, un triple de Dejan Bodiroga puso a Serbia y Montenegro tres puntos arriba (75-78).
Argentina consiguió recuperarse y, con 16.4 segundos por jugar, Ginóbili convirtió un doble y falta para igualar el partido en 81.
En la siguiente posesión los serbio-montenegrinos lograron una jugada que puso a Dejan Tomašević en situación de anotar, obligando a Fabricio Oberto a realizar una falta. Tras convertir uno de los dos lanzamientos dejó a su selección arriba por 82-81, cuando quedaban apenas 3.8 segundos en el reloj.
La palomita de Manu Ginóbili
Casi sin tiempo, Alejandro Montecchia agarró la pelota y avanzó por el lateral izquierdo. Desde allí lanzó un pase cruzado hacia Ginóbili que, con la marca encima y prácticamente sin tiempo, se arrojó hacia adelante para lanzar la pelota contra el tablero antes de que sonara la chicharra.
Argentina ganó 83-82
Manu convirtió y la selección festejó. Sin embargo, todavía había un largo camino por recorrer en Atenas. Faltaban derrotas, victorias históricas y partidos que terminarían de construir una de las mayores hazañas del deporte argentino.
Pero el camino hacia la medalla de oro había comenzado de una manera difícil de olvidar: con la palomita de Manu.



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