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Daisy Chain Fields: el festival de Olivia Rodrigo que puso a las mujeres en el centro de la industria

Foto del escritor: Lucia Romero
Lucia Romero
4 sept
4 min de lectura

Olivia Rodrigo organizó su propio festival. Daisy Chain Fields celebró su primera edición el sábado 29 de agosto de 2026 en Great Park, Irvine, California. Pero el evento significó mucho más que un nuevo hito en la carrera de la artista estadounidense.

Con una programación integrada por mujeres, espacios destinados a organizaciones sociales, trabajadoras ocupando diferentes roles dentro de la producción y una recaudación de 20 millones de dólares, Daisy Chain Fields buscó trasladar una misma idea a cada sector del festival: construir una comunidad alrededor de las mujeres.



Un festival con una programación integrada por mujeres

El evento contó con dos escenarios y una programación protagonizada por artistas mujeres. A diferencia del modelo tradicional de los festivales, los nombres aparecieron en el póster con la misma tipografía y ordenados alfabéticamente, sin utilizar diferentes tamaños para establecer visualmente una jerarquía entre las participantes. Ni siquiera Olivia Rodrigo, creadora y principal impulsora del evento, recibió un trato diferente.


  • Poster | Artistas | Daisy Chain Fields
  • Cronograma | Daisy Chain Fields

La organización de los escenarios siguió una lógica similar. Los conciertos no se superpusieron: mientras en un escenario se realizaba el cambio necesario entre presentaciones, la música continuaba en el otro. De esta manera, el público podía ver todas las actuaciones sin tener que elegir.


Las mujeres también detrás de los escenarios

El concepto no quedó limitado a las artistas que aparecieron sobre el escenario. Las imágenes publicadas durante el festival también permitieron observar a mujeres desempeñándose en diferentes puestos relacionados con la producción y realización del evento.

Uno de los ejemplos que más me llamó la atención apareció en las imágenes difundidas desde el sector de cámaras, un área técnica en la que históricamente ha sido más difícil para las mujeres desarrollar una carrera.

La propuesta de generar espacios para las mujeres buscó hacerse visible también detrás del escenario. Lo que nos permite ampliar la discusión sobre las mujeres dentro de la industria musical. 


Daisy Chain Fields recaudó 20 millones de dólares para organizaciones de mujeres

El impacto del festival tampoco terminó dentro del predio. Antes de su realización, Daisy Chain Fields ya había reunido 10 millones de dólares destinados a diez organizaciones sin fines de lucro que trabajan en diferentes problemáticas relacionadas con mujeres y niñas.

Entre las beneficiarias se encuentran Planned Parenthood, National Women's Law Center, Black Mamas Matter Alliance, Baby2Baby, Center for Reproductive Rights, FreeFrom, Jhpiego, Johns Hopkins Center for Indigenous Health, National Domestic Workers Alliance y National Institute for Reproductive Health.

La cifra se duplicó durante el festival. Cuando Melinda French Gates anunció un aporte adicional de 10 millones de dólares a través de Pivotal, llevando el total a 20 millones de dólares, que serán distribuidos entre las organizaciones.

La iniciativa tiene además una característica particular: Rodrigo no creó una nueva fundación para administrar los fondos, sino que eligió organizaciones especializadas que ya cuentan con experiencia en sus respectivas áreas.

Estas entidades también tuvieron presencia física dentro del festival a través de Daisy Chain Reaction, un espacio donde podían mostrar su trabajo, explicar las causas que impulsan y generar nuevas formas de participación entre los asistentes.


Una estética pensada para construir comunidad

La identidad de Daisy Chain Fields también estuvo presente en el diseño del predio. Colores alegres, referencias hippie chic y una estética marcadamente girly acompañaron un festival realizado durante los últimos días del verano estadounidense.

Había espacios para sacar fotos, materiales para crear pulseras, lugares donde dejar mensajes, instalaciones y diferentes propuestas interactivas. El predio también incluyó activaciones vinculadas con las organizaciones participantes, convirtiendo la experiencia del festival en algo que iba más allá de escuchar música.

Las marcas patrocinadoras se incorporaron a ese universo visual. Empresas como Taco Bell, Depop y Etsy desarrollaron sus propios espacios y activaciones adaptándose a la identidad planteada por Daisy Chain Fields, en lugar de funcionar únicamente como puntos publicitarios separados del concepto general.


Mapa del predio |  Daisy Chain Fields

Daisy Chain Fields no es el primer festival creado alrededor de las mujeres

Aunque la propuesta de Olivia Rodrigo llamó la atención por su alcance, Daisy Chain Fields forma parte de una historia más extensa de festivales que buscaron generar espacios para las mujeres dentro de la música.

En Latinoamérica, la cantante chilena Francisca Valenzuela impulsó en 2016 Ruidosa Fest, una plataforma y festival dedicado a amplificar las voces de mujeres y disidencias dentro de las industrias creativas. El proyecto realizó encuentros en Chile, Perú, México y Estados Unidos.

México sumó otra experiencia en 2024 con Festival Hera HSBC, una iniciativa encabezada por mujeres que reunió a artistas latinoamericanas y anglosajonas.

Mucho antes, entre 1997 y 1999, Lilith Fair, creado por Sarah McLachlan, había recorrido Norteamérica con una programación centrada en artistas mujeres. Su influencia estuvo presente también en Daisy Chain Fields, donde McLachlan fue una de las participantes, ya que su festival fue el que impulsó a Olivia Rodrigo. 


Mucho más que un festival de música

Daisy Chain Fields nació como un festival musical, pero su primera edición permitió observar un proyecto que intenta ir más allá de quién ocupa el escenario.

Las artistas fueron mujeres, pero la idea también apareció en la producción, en las organizaciones beneficiadas, en las activaciones y en la forma de presentar cada nombre dentro del festival.

Los 20 millones de dólares recaudados son probablemente el resultado más concreto de esa primera edición. Sin embargo, detrás de la cifra aparece otra propuesta: utilizar la música, la industria que la rodea y la comunidad que se genera alrededor de ella para crear nuevos espacios destinados a las mujeres.

Daisy Chain Fields ya tiene una segunda edición confirmada para 2027 y si se instala podría ser una marca que genere un antes y un después en la industria musical femenina. 


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